Para muchos observadores, la política de la Unión Europea (UE) se caracterizaría por una profunda divergencia entre la «vieja Europa» y el denominado grupo de Visegrad –compuesto por Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia. La campaña xenófoba de Viktor Orban contra la «relocalización coercitiva de ciudadanos no húngaros en Hungría», plebiscitada por más del 98% de votantes, daría fe de la profundidad de ese foso, pese a la baja participación (40% del censo) en el escrutinio (…)
Una Europa unida contra las personas refugiadas